Indomo Redux

Cómo funciona, etapa por etapa.

Redux: del latín, traído de vuelta. Una forma de ayudarte a decidir, con un arquitecto, cómo debe ser tu próxima casa y si de verdad necesitas mudarte. Empieza por la Revisión de tu vida en casa: media jornada en la casa que ya tienes.

Cuatro trabajos, cada uno con su honorario presupuestado antes de empezar y su entrega por escrito, y puedes parar en cualquiera. Aquí abajo: qué te da cada etapa, qué solo te puede decir un arquitecto sobre una casa antes de que ofertes, quién hace qué, y cuánto cuesta todo.

¿Es la primera vez? Empieza por la introducción breve
Vivienda en Harrow on the Hill, Londres, proyectada por Indomo

Vivienda, Harrow on the Hill

Cuatro etapas. Puedes parar en cualquiera.

Cada etapa es un trabajo completo en sí mismo, con su honorario presupuestado antes de empezar y su entrega por escrito. Ninguna te compromete con la siguiente.

01

La Revisión de tu vida en casa

Media jornada en tu propia casa, con quien tú quieras presente. Qué funciona, qué ha dejado de funcionar, cómo quieres que sean los próximos quince años. Recibes la Revisión de tu vida en casa por escrito: quedarte, quedarte y adaptar, o mudarte, con el programa de la casa que te convendría. Si la respuesta es mudarte, el programa viene con la mudanza pensada: qué conservar, qué cabe en la casa que buscas y de qué desprenderte.

Presupuestado antes · informe escrito

02

Veredicto sobre una casa concreta

Tú o tu agente encontráis una casa que os gusta. Antes de ofertar te decimos si de verdad puede convertirse en la casa de tu programa: accesos, baño, luz, temperatura, ruido, la comunidad, la estructura, qué permite la normativa y cuánto costaría la obra.

Por vivienda · en gabinete o con visita

03

El proyecto, y la obra

La adaptación, dibujada y dirigida: distribución, accesibilidad, luz y aire, interiorismo, los muebles que vienen contigo y los que no. Igual si es la casa a la que te mudas o la que decidiste conservar.

Encargo de arquitectura habitual

04

Hasta la primera semana, y después

Mantenemos el calendario mientras cada profesional hace lo suyo, te entregamos la casa explicada para que sepas cómo funciona, y volvemos tres meses después a ver cómo se vive de verdad.

Acompañamiento opcional

La etapa uno, en detalle

La media jornada tiene un orden.

Es un trabajo con método, no una charla y una vuelta por la casa. Así se reparte el tiempo, y para qué sirve cada parte.

0:00

Un té, y sin cuaderno

Los diez primeros minutos no son una entrevista. Estás en tu casa y los que visitan somos nosotros, y la conversación que importa casi nunca empieza mientras alguien toma notas.

0:15

La conversación en la mesa

Con quien tú quieras presente. Cómo llegasteis aquí, para qué ha servido esta casa, por qué la pregunta aparece ahora, y la que hay debajo: si esta casa pudiera cambiarse en lo que hiciera falta, dejando a un lado el dinero y la normativa, ¿te quedarías?

1:15

El recorrido, guiado por ti

Estancia por estancia, en tu orden y a tu ritmo. Lo que nos enseñas dice algo; también lo que pasas de largo, y aquello por lo que te disculpas.

2:15

Los propietarios, a solas

Es una norma, no una cortesía: esta parte la hacemos a solas con todo el mundo, esté quien esté en la casa y pague quien pague. Una decisión de este tamaño no debería tomarse delante de público.

2:45

La auditoría, casi en silencio

Noventa minutos midiendo en lugar de preguntar: luz, aire, temperatura, ruido, humedad, anchos y desniveles, estancia por estancia. Puedes acompañarnos. Casi todo el mundo lo hace.

4:00

El resumen, y nos vamos

Lo que hemos oído, con nuestras palabras, para que puedas corregirlo. Qué pasa después, y cuándo. Y qué no va a contener la revisión, dicho antes de que la leas y no después.

No damos un veredicto el mismo día. La conclusión se escribe después, con las mediciones delante y nuestra responsabilidad profesional detrás. Una opinión soltada en la puerta se convierte en la decisión, diga luego lo que diga el informe, así que no la damos.

La auditoría y la puntuación

Medido, no preguntado.

Durante noventa minutos de la media jornada dejamos de preguntar y empezamos a medir. Luz natural y deslumbramiento donde de verdad te sientas. Ventilación y humedad. La temperatura que alcanza de verdad la calefacción, y lo que cuesta alcanzarla. El ruido en la ventana y el ruido a través del tabique. Desniveles, anchos de paso y el recorrido de la cama al baño a las tres de la madrugada.

El equipo no tiene ningún glamour, y de eso se trata: un luxómetro, un medidor de dióxido de carbono, un termohigrómetro que se queda toda la noche donde se sospecha sobrecalentamiento, un sonómetro, un medidor de humedad, una galga para los anchos de puerta. Y una silla, para sentarnos donde te sientas y mirar lo que miras.

Cada lectura es una medición puntual de un día concreto, anotada con la hora, la estación y el tiempo que hacía, y la revisión lo dice. La misma auditoría se hace en tu casa y, más adelante, en cualquier vivienda que estés considerando. Eso es lo que hace comparables las dos, y la comparación es el producto.

Todo cabe en una página: diez dimensiones, cada una puntuada dos veces. Cómo está la casa ahora, y cómo te serviría esa misma casa dentro de quince años. Junto a cada puntuación va una línea de evidencia: una medición, una fotografía o una frase tuya. Una puntuación sin nada al lado no entra en la revisión.

Decidir mudarse solo por lo que pesa mantener la casa es una decisión frágil. El mantenimiento, el jardín y el papeleo se pueden delegar muchas veces por bastante menos de lo que cuesta ejecutar una mudanza, y cuando es así lo decimos. Y quedarse en una casa que suspende la columna de los quince años es decidir volver a pasar por esto dentro de cinco. También lo decimos, señalamos las obras que lo cambiarían y señalamos qué debería traer la pregunta de vuelta.

Diez dimensiones, puntuadas hoy y a quince años

  • Acceso y movimiento: la llegada, la entrada, las escaleras, el recorrido de noche
  • Baño y aseo: ducha sin barreras, y si se puede llegar a ella
  • Luz: luz natural, luz de trabajo, deslumbramiento y la vista desde el sillón
  • Aire y humedad: ventilación, moho, lo que estás respirando
  • Temperatura y coste: los grados que se alcanzan de verdad, y su precio
  • Silencio: el ruido donde molesta, y un sitio al que retirarse
  • Tamaño y encaje: habitaciones que se usan frente a habitaciones que se tienen, almacenaje, invitados
  • El sitio, y la vida fuera: para qué sales de casa, y cómo llegas
  • Cabeza y vínculo: vistas, naturaleza, intimidad, control, la historia de la familia en el sitio
  • Carga: el mantenimiento, el jardín, el papeleo, los gastos de comunidad

El veredicto

Un técnico te dice qué le pasa a la casa. Nosotros, en qué puede convertirse.

Un informe técnico habla del estado. Un agente habla del precio. Ninguno responde a la única pregunta que importa antes de comprometerte: ¿puede esta casa convertirse en la que acabas de describir?

Esa es una pregunta de arquitecto, y tiene respuestas concretas. Si la entrada puede quedar a nivel. Si el baño admite una ducha sin barreras con los desagües donde están. Si hay recorrido para un ascensor más adelante y un muro capaz de soportarlo. Qué permite la comunidad y qué permite la normativa. Cuánto costaría la obra, en orden de magnitud, antes de que te hagas a un precio.

Y se comprueba contra algo concreto. El programa de la etapa uno se escribe en líneas que un plano, una escritura o los estatutos pueden responder, y las jerarquizas tú: imprescindible, importante y deseable. El veredicto responde al programa línea por línea, así que la conclusión sale de tu jerarquía y no de nuestro gusto.

Te lo damos por escrito, con nuestra responsabilidad profesional detrás, antes de que ofertes.

Adelante

Todo lo imprescindible y todo lo importante de tu programa cabe aquí, dentro del presupuesto que te indicamos. Puedes ofertar con confianza.

Adelante, con condiciones

Lo imprescindible se cumple. Algo importante no, o solo si se dan cosas concretas: una autorización, un presupuesto, una renuncia que conviene decidir a conciencia y no descubrir después.

Déjala pasar

Algo imprescindible de tu programa no se puede conseguir aquí a un coste razonable. El dinero más claro que te ahorra este servicio.

Proyectada para los próximos quince años, no para los próximos quince meses.

La próxima casa debería sentirse mejor que la que dejas, sea más pequeña, más sencilla o simplemente otro sitio. Eso es un problema de proyecto, y tiene tres partes.

01

Margen para cambiar de idea

Un despacho que pueda ser dormitorio. Un muro capaz de sostener un apoyo. El hueco por donde pasaría un ascensor algún día. Dejarlo previsto ahora no cuesta casi nada; resolverlo después cuesta mucho.

02

Luz, aire, temperatura, silencio

Las cuatro cosas que deciden si una casa se siente serena o estrecha. Las proyectamos a conciencia, siguiendo los criterios WELL v2 que aplican a escala de vivienda.

03

Salir por la puerta

Una casa vale lo que vale la vida a la que te da acceso. Accesos a nivel, una puerta que puedas abrir con las manos llenas, y un sitio que siga funcionando el día que prefieras no coger el coche.

Interior de vivienda proyectado por Indomo, Londres

Vivienda, Londres

Lo que hacemos, y lo que deliberadamente no.

Redux es completo, pero no lo hace todo la misma persona. Saber dónde está la línea es parte de lo que contratas.

Indomo

  • La revisión, y su conclusión honesta
  • El programa de la casa que buscas
  • El veredicto sobre cualquier casa que estés considerando
  • El proyecto, los planos, las licencias y la obra
  • El calendario que mantiene a todos coordinados
  • La entrega, y una visita a los tres meses

Tus propios profesionales, con sus propios contratos

  • Agente inmobiliario: buscar, presentar y negociar
  • Abogado o notaría: la venta y la compra
  • Asesor financiero: todo lo relativo al dinero
  • Empresa de mudanza: vaciar, clasificar y el día del traslado
  • Técnico tasador: estado y valoración

No buscamos casas, no te presentamos vendedores y no negociamos por ti. No damos asesoramiento financiero. No cobramos comisión de nadie a quien te recomendemos, ni la pagamos. Cada recomendación que hacemos es la que haríamos si no hubiera dinero de por medio, porque no lo hay.

Estudio colegiado RIBAColegiado y sujeto al código de conducta profesional del RIBA.

Inscrita en el ARBCon seguro de responsabilidad profesional detrás de cada veredicto escrito.

WELL Accredited ProfessionalAcreditada en el WELL Building Standard.

Londres y AndalucíaVeinticinco años de viviendas y espacios de trabajo en dos países.

Lo que cuesta.

Publicado como punto de partida, presupuestado para tu casa y pagadero etapa a etapa. Nunca recibirás una factura que no hayas aceptado antes.

Revisión de tu vida en casa

Media jornada en tu casa, la revisión escrita y el programa. El honorario es el mismo tanto si la respuesta es quedarse, adaptar o mudarse.

desde 1.800 £

Veredicto en gabinete

Planos, escritura y estatutos, historial urbanístico y un primer veredicto sin visita. Suele bastar para descartar.

desde 350 £

Veredicto con visita

Visita, comprobaciones medidas, croquis de opciones y un coste orientativo de la obra. Antes de ofertar.

desde 850 £

El proyecto, y la obra

Un encargo de arquitectura habitual, y solo si decides hacer obra. Una vez conocido el alcance y acordado el programa, el honorario completo se pone por escrito, y no empieza nada hasta que lo hayas aceptado.

presupuestado antes de empezar

Importes sin IVA y cifras de partida de cada etapa. Lo que cuesta tu revisión depende del tamaño de la casa y de la distancia, y la cifra va por escrito antes de empezar nada. El servicio opera hoy en Londres y el Reino Unido, y los honorarios corresponden a ese mercado. Si escribes desde España, cuéntanoslo: lo hablamos caso por caso.

Para profesionales

Si eres abogado de familia, asesor financiero o agente y tienes un cliente que no consigue imaginar dónde viviría, Redux es la opinión técnica imparcial que desbloquea la conversación. No competimos contigo: no vendemos, no buscamos y no asesoramos sobre dinero.

Trabajamos con una política escrita de atención a clientes vulnerables, tomamos instrucciones del propietario como cliente aunque pague otra persona, y no cobramos comisión, así que recomendarnos no le cuesta nada de más a tu cliente ni te cuesta a ti independencia.

Solicita la nota para profesionales

Eso es todo. El siguiente paso es media jornada en tu mesa de la cocina.

Cuéntanos dónde estás y qué ha dejado de funcionar. Te contestamos con una fecha, el honorario por escrito y qué tendrás por escrito al final. Por favor, no incluyas datos de salud en el formulario: esa conversación es en persona, no por correo.

Solicitar la revisión